Desarrollo de la educación y la evaluación del plan de los doce años.
En 1958 Jaime Torres Bodet fue para el presidente Adolfo López Mateos el hombre adecuado para ocupar el cargo de Secretario de Educación Pública, debido a que la imagen de respeto proyectada por Torres Bodet a los mexicanos (entre ellos un amplio sector magisterial) seguía arraigada en su aparente neutralidad política, así como en la fuerza de penetración y empuje de sus proyectos educativos emprendidos doce años antes, durante su primer Secretariado de 1943-1946. En los años de 1946-1958 Jaime Torres Bodet adquirió experiencia en el trato diplomático y conocimiento de otras costumbres e ideologías, debido a que ocupó los cargos de Secretario de Relaciones Exteriores de 1946-1948 y de Embajador de México en París de 1952-1958.
Las principales acciones de Jaime Torres Bodet en materia Educativa consistieron en: abarcaba atención a ocho puntos: Escuela rural (integración del campesino), Campaña de alfabetización, Construcción de escuelas, Capacitación magisterial, Libros, Enseñanza técnica, Escuelas de agricultura, Alta Cultura, Universidad Nacional. Buscó también, recuperar el ideal de unidad nacional entre los mexicanos y creo el Plan de Once Años y los Libros de Texto Gratuitos
El contexto social, político y económico en donde Torres Bodet era secretario de educación es donde surgen los proyectos educativos, ya que es en atención a las demandas políticas, económicas y sociales, gubernamentales o populares (en constante tensión y negociación) que tales propuestas se definen.
enfrentó la presión tanto de
los grupos de izquierda, representada por los sindicatos de ferrocarrileros,
telefonistas, maestros, telegrafistas, electricistas, mineros y petroleros,
quienes después de 18 años de ser el soporte del sistema económico
industrializador con su fuerza de trabajo mal pagada, empezaron a dar señales
de llegar al límite de tolerancia, exigiendo aumentos saláriales. Por otro lado
el de derecha, del cual los empresarios privados y los propietarios agrícolas
dueños de grandes extensiones de tierra fértil, nacionales o extranjeros,
exigieron condiciones de seguridad para invertir su capital, es decir, que el
país mostrara un ambiente político estable, y por lo tanto de pacificación y
sometimiento de los trabajadores.
En lo económico continuación
de la línea que se venía dando desde el gobierno de Ávila Camacho, es decir, de
intenso apoyo a la industria, anteponiéndola a lo agrario, lo que tuvo
repercusiones en la vida del campesino como la pobreza y la miseria, y ante la
falta de recursos para trabajar, como el poseer un pedazo de tierra, optó por
la invasión de predios desde fines de 1958.
existió gran descontento
social generalizado entre los obreros, quienes vislumbraron el “charrismo
sindical”, de que eran objeto sus organizaciones; durante 18 años habían estado
a la espera de “la repartición de la riqueza” y la justicia social mediante: el
aumento salarial, mejores prestaciones (salud, vivienda) y educación para
todos. El descontento también se percibió en la clase media, entre maestros y
trabajadores de empresas paraestatales y de servicios y estudiantes, quienes se
sumaron a las manifestaciones que pedían aumento salarial y verdadera autonomía
sindical. El gobierno de Adolfo López Mateos buscó un “equilibrio disciplinado”
ya que “el desarrollo de las industrias era imprescindible para facilitar el
crecimiento económico del país, se aumentaron entonces las inversiones
destinadas a la asistencia social para mantener así la tranquilidad política de
los sectores laborales y crear un ambiente de seguridad”.
El plan de los once años, buscaba acelerar y mejorar el proceso educativo en todo el país. Bajo la dirección del ministro Torres Bodet, el gobierno federal editó enormes cantidades de libros de texto, entregados a los educandos gratuitamente. Se modificaron planes de estudio al reagrupar las asignaturas por áreas y renovar los métodos. Las demandas de la población requerían muchos más profesores y escuelas. En numerosos casos las poblaciones se organizaron para hacer escuelas, caminos y otras obras, dentro del llamado Ejército del Trabajo, que no careció de mística.
Con eso se tuvo un gran
avance en la educación ya que se modificó los planes educativos a las nuevas
necesidades a lo que se requería en ese entonces y así crear otro tipo de conciencia en los
estudiantes, es una gran idea agrupar las asignaturas para cada nivel para
poder tener un progreso lineal y que no se pierda el aprendizaje adquirido, también
gracias al plan de once años se logró una unificación de la sociedad para crear
más escuelas y tener más maestros dedicados al progreso de la enseñanza y todo
esto para el desarrollo del país.
Comentarios
Publicar un comentario